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Seguridad de los medicamentos homeopáticos en los niños

La expresión latina "Primun no nocere",  máxima atribuida a Hipócrates aunque de origen incierto y que se aplica en el ámbito de las ciencias de la salud, hace referencia a la necesidad de intentar evitar que cuando se prescriben medicamentos o se aplican medidas terapéuticas, surjan efectos secundarios o daños al paciente. En pediatría esta máxima adquiere un valor especial y los padres nos requieren tratamientos eficaces, seguros, bien tolerados y aceptados por el niñ@.

Homeopatía Tenerife

En otros videos y post ya hemos comentado lo escaso en número y poca especificidad, de los medicamentos de que disponemos los pediatras en la consulta diaria. Medicamentos muy genéricos y nada selectivos en cuanto a su lugar de acción o expresión particular de los síntomas.

Un gran número de estos medicamentos, entre los que se encuentran los de uso más frecuente tales como descongestivos, antitusígenos, etcétera, informan en la ficha técnica de que no deben utilizarse por debajo de los dos años, con lo que se limitan aún más los tratamientos en el segmento de edad que va desde el recién nacido hasta los dos años.

El predominio actual de las patologías víricas en atención primaria hace que sea frecuente la prescripción simplemente sintomática. La práctica diaria de miles de pediatras confirma que algunos de esos medicamentos convencionales, que utilizamos fuera de la indicación de ficha técnica en niños de esa edad, son seguros aunque la eficacia es más que discutible a pesar de su extendida y frecuente prescripción.

Ahora bien, dado lo limitado de la farmacología convencional de que disponemos, a veces tenemos que tratar toses con corticoides y broncodilatadores a falta de medicamentos más específicos y eficaces. Así las cosas, el tratamiento de patologías como los catarros están en manos de fármacos con décadas en el mercado, y sin visos de que se les tome el relevo en pos de una mayor eficacia y seguridad. La "epidemia" y las consecuencias que supone el uso y abuso de un antiinflamatorio como el ibuprofeno para patologías banales, da para un solo post.

Ante esta tesitura no estaría de más volver la vista hacia otras opciones terapéuticas como pueden ser los medicamentos homeopáticos. Informémonos bien, formémonos en ellos y después decidiremos si incorporarlos a nuestros tratamientos o no. Desecharlos sin haberlos estudiado y valorado solo perjudica al paciente que se ve privado de una posibilidad más de aliviar sus dolencias.

Los médicos que utilizamos medicamentos homeopáticos junto con los fármacos convencionales prescribimos con un método y unas reglas determinadas que hemos aprendido en una formación reglada, utilizando medicamentos que se fabrican de manera distinta a los fármacos convencionales.

Pero,  ¿son seguros esos medicamentos en los niños? Rotundamente sí.Veamos el porqué de esta afirmación.

METODO DE FABRICACIÓN

Los medicamentos convencionales se fabrican formulando cantidades ponderables de uno o varios principios activos. En tal caso, es preciso una cantidad (dosis) determinada del mismo para obtener el efecto terapéutico deseado, y por tanto, una cantidad superior de principio activo puede facilitar que aparezcan efectos secundarios y una cantidad inferior a la terapéutica puede resultar en la inoperancia del fármaco.

Hablamos por tanto de una acción claramente cuantitativa, en función de la cantidad de principio activo.

El medicamento homeopático se fabrica practicando diluciones progresivas y agitación enérgica ("dinamización") del principio activo a utilizar, con el fin de evitar al máximo los posibles efectos adversos y proporcionar una información terapéutica especifica e individualizada para tratar los síntomas que pretendemos curar.

La utilidad terapéutica en el caso de los medicamentos homeopáticos viene condicionado por el método de fabricación (dilución) y las reglas de prescripción teniendo por tanto un carácter cualitativo no en función de la relación masa/efecto.

En homeopatía el concepto de dosis esta en relación con la dilución elegida en función del cuadro clínico y nivel de acción, y la frecuencia con que administramos el medicamento, también ésta en función del cuadro clínico del paciente a tratar

COMPATIBILIDAD

Otra de las ventajas, y no menos importante, de los medicamentos homeopáticos, es su total compatibilidad con la farmacología convencional, pudiéndose simultanear ambas terapéuticas incluso en niños polimedicados con 3 ventajas fundamentales:

  • Se obvia la eventual contingencia de un aumento en la posibilidad de aparición de más efectos secundarios al compatibilizaros con medicamentos convencionales.
  • No existen a priori interacciones entre los medicamentos homeopáticos y los fármacos convencionales.
  • Nos abren la puerta a la posibilidad de tratar enfermedades para las que no existe tratamiento convencional, está contraindicado, o es necesario suprimirlo por la aparición de efectos secundarios que así lo aconsejen.

ACEPTACIÓN

La forma galénica (forma de presentación comercial del medicamento) de los medicamentos homeopáticos en forma de gránulos con un 85 % de sacarosa y un 15 % de lactosa e impregnados de la sustancia a utilizar, son muy bien aceptados por los niños y personas de edad ya que se administran disolviéndolos en la boca.

SEGURIDAD

Los medicamentos homeopáticos son seguros por dos razones fundamentales:

  • Al ser una terapia cualitativa su acción no está en función de la cantidad de medicamento administrado en cada toma, por lo que no cabe la posibilidad de intoxicación al tomar más de lo indicado en cada toma para tratar el cuadro clínico.
  • El medicamento homeopático  bien elegido proporciona al organismo enfermo una información específica para un determinado padecimiento matizado por la expresión particular en ese individuo. La toma del mismo por otro paciente que no tenga un cuadro clínico de características y particularidades similares no va a producir en principio acción alguna en ese organismo.

Por todo lo anterior y su independencia del peso del niño, podemos utilizar los medicamentos homeopáticos a cualquier edad y con un perfil de seguridad elevado. De aparecer efectos secundarios, estos son leves, pasajeros, y  en la mayoría de ocasiones sin relación directa atribuible a la medicación homeopática.

Es nuestra obligación como profesionales sanitarios proporcionar al paciente los medios terapéuticos que le lleven a su curación o mejoría si esta no es posible.

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